martes, 9 de mayo de 2017

Mujer enramada

Raíces de un árbol penetran
En un cuerpo aún joven.
Hojas que acarician una piel.
Savia que se diluye
entre sangre
que dentro fluye.
Corteza temprana
Que apenas se deja ver.
Vasos comunicantes
Que entre sí hablan
Cuando al caminar
Observa la verde explanada
Del cerrado Valle
Del cual nadie escapa.
Mujer Duende
Mujer Árbol.
Mujer simiente
Mujer río
Mujer charco,
De lluvia fría
De Septiembre.
Mujer cumbre escarpada
Mujer Ibon
Mujer llano.
Mujer Laguna.
Laguna Nevada.
Mujer de Blanca mirada.
Mujer que escapa..
Que no miente
Que engancha
Mujer abedul.
Mujer escarcha.
Mujer Helecho
Su desnudo cuerpo.
Hecho de aquella melodía,
Melodía sagrada.
Que se siente,
Dentro y fuera,
Aun sin verse,
Entre la enramada

domingo, 30 de abril de 2017

Vacío

Se me escapa..
La ternura
de tu mirada
al alba.
Las manos
Firmes,
Entre mi piel
No se ven.
Vacío
En estómago
En corazón
Y en pecho
Vacio Siniestro.
Vacío dolido
Que se escapa,
Que no se ve.
Que se va.
Porque se va
El dulce dolor
El suave color
De tu cuerpo,
De mi amor.

miércoles, 26 de abril de 2017

Lloraba llorando

Lloraba
bajo el techado verde
de la arbolada.
Lloraba
y no saciaba nada,
Ni a su cuerpo
ni a la mente que callaba.
Y siguió llorando,
Llorando mientras miraba.
A las nubes besando a la montaña.
Pero su llanto no cesaba.
Lloraba por dentro,
Como las simas,
O el rugir del viento.
Lloraba sin cuento.
Sin comedias,
Ni condimentos.
Lloraba por sí.
Y por nadie más.
Solo llanto y escarcha,
En un corazón,
Que apenas habla.

miércoles, 19 de abril de 2017

Fábula de la rabosa y el zorro

Entre la enramada del bosque espeso,
le dijo la rabosa al zorro,
que no forzara,
que cesara su empeño de normalizar la primavera,
 o el otoño.
Pues tras el verano,
o tras el invierno,
Todo es impredecible,
mágico y secreto.
Que el entretiempo trae sorpresas que hacen caer frutos o helar riachuelos.
El zorro escuchó muy quieto asintiendo.
Y después respondiendo,
que por ello desaparecería él por el sendero.
Y su hocico se sellaba respondiendo sólo,
lo que era lo correcto.
La rabosa miró entonces hacia el cielo de hojas lleno,
en su arbolado bosque;
Bosque negro.
Y miró sin miedo,
aprendiendo del búho y su tranquilo observar,
y vio el despejado cielo sin prisa por volverse oscuridad.
Entonces señaló con su pezuña haciendo al zorro comprender,
que si el viento no quiere, ni la castaña, ni la avellana caerán de la rama.
Pues el estado natural de las cosas se debe mantener.
Y dejaron de rogarle al cielo,
 la lluvia y el sol.
Para poder  sorprenderse luego, si cantase de nuevo el ruiseñor.

sábado, 15 de abril de 2017

La Nada

No necesita más.
Sólo la aparición momentanea.
De un semblante,
ya borroso en el recuerdo.
No necesita nada.
Sólo la luz que emana,
De la presencia
Que poco a poco se apaga.
Y lo darán por bueno,
Dirán que así es como todo pasa.
Que para eso sirve el tiempo.
Que nada dura tanto,
Y siempre acaba así,
Sin esperar nada,
Salvo el semblante blanco,
En la distancia.
Sin necesitar nada,
Salvo la sonrisa de mala
Cuando aún se amaba.
No, mejor no esperar nada.
Absolutamente nada.
Aunque se pudra la razón,
Por no imaginar danzas,
Danzas de pasión momentanea.
Aunque se encoja el alma.
Frivolizandole a la vida,
De sentirla sin sustancia.
Por no necesitar apenas nada.
como cuando se respira
Asi, sin apenas de si nada.


sábado, 8 de abril de 2017

Te veo

Te veo..aún de espaldas

Te veo y me encantas.

Te veo y no lo entiendo.

Porque siento lo k siento.

Te veo por fuera, pero.

Pero no te veo por dentro.

domingo, 26 de marzo de 2017

Paseos

Hay paseos matutinos que relajan y esperanzan.
Que te llenan y embriagan de colores, olores y sensaciones. Cuando los pájaros regalan a tus oídos sus risas y batir de alas. Y el rumor del río se vuelve sirena que te incita a sumergirte en sus aguas.
Y luego están los otros paseos; los silenciosos y bicromaticos, cuando apenas el susurro de los cuervos te anda acompañando, mientras un rumor profundo, escondido entre el silencio, se te engancha en el estómago.
Es El rumor del río, que Bravo y caudaloso amenaza y advierte, aconsejando.. que escapes de sus orillas, que el invierno lo vuelve hambriento, y ya no distingue entre cuerpos y ramajes.
Y en un Consejo que bien podría venir del bosque negro, de sus árboles perennes y matorrales.
En un Consejo frío como las rocas, frío y cortante, te apremia a que te resguardes en el cobijo del hogar, al calor de la soledad y los libros que de memoria ya te sabes.